domingo, 5 de abril de 2020

Fama y desventura de Hans Christian Andersen

Modernizó el cuento popular a partir de su mundo existencial y la realidad cotidiana. Como todo gran escritor, concedió vida a todo lo que imaginaba, como un niño concede vida a sus juguetes.

Hans Christian Andersen (Odense, 1805-Copenhague, 1875) nació en el seno de una familia humilde, cuyo ámbito estaba signado por la suciedad y la pobreza, la promiscuidad y la prostitución. Su abuelo paterno era loco y su abuelo materno mitómano patológico.
El niño Hans Christian sentía pavor cada vez que veía a su abuelo paterno deambulando por las calles de Odense. En su autobiografía, El cuento de mi vida, apuntó que sólo una vez le dirigió la palabra, y que su abuelo, en estado de delirio, le contestó con palabras ininteligibles, como refiriéndose al vacío.
Su abuela materna ejerció la prostitución y tuvo tres hijas para tres maridos. Las tres experimentaron una infancia llena de sobresaltos y sobrevivieron a pan y agua. La mayor empezó vendiendo su cuerpo y acabó siendo propietaria de un burdel en Copenhague. La otra fue Anne Marie, la madre de Hans Christian. 

Los primeros testimonios refieren que su madre fue abnegada e indulgente con sus hijos, cumplidora con los quehaceres domésticos y que su pequeña familia era una de las más prósperas del barrio; en tanto otros testimonios revelan que fue mujer de vida alegre, que tuvo una hija fuera del matrimonio, que doblaba en
edad a su marido y era adicta al alcohol.
Su padre, Hans Andersen, era zapatero remendón y persona racional, quien creía más en la bondad humana que en los milagros de la divinidad. No fue esposo ideal pero sí un padre ejemplar. Durante el día, mientras estaquillaba suelas, estimulaba la fantasía de su pequeño hijo con relatos de la tradición oral, y en las noches de insomnio, sentado al borde de la cama, leía en voz alta los cuentos adaptados de Las mil y una noches, antes de que Hans Christian se entregara a merced del sueño, con las maravillosas aventuras de Simbad, el marino. 

 De niño retraído a pésimo alumno
Algunas veces jugaba solo en el cuarto y otras se marchaba al campo a contemplar la naturaleza, pues era un niño de carácter tímido y retraído. Pasaba más tiempo con sus títeres que con sus amigos, aunque ya entonces intuía que un día llegaría a ser famoso, si no era como cantor, al menos como actor o escritor. Nunca puso en duda su talento artístico. La prueba está en que siendo muy niño se construyó un pequeño teatro, donde hacía de actor y espectador, valiéndose del soliloquio y la imaginación.
Cuando murió su padre a la edad de 34 años, y era velado en la cocina en medio de un silencio sepulcral, recuerda que su madre, una mujer inculta y supersticiosa, le señaló la garganta de su padre y dijo: "Allí están las huellas de las uñas del demonio que vino a llevárselo”. Esa escena diabólica lo acosó a lo largo de su vida  y, mientras más viejo se hacía, era mayor el temor que sentía a perder el juicio   como su abuelo.
Hans Christian terminó la escuela de pobres con pésimos resultados en lectura, escritura y matemáticas. De modo que su madre, quien contrajo segundas nupcias con otro zapatero remendón, no se hizo más ilusiones que hacer de su hijo un buen sastre, pues si aprendió a coser ropas para sus títeres, cómo no podía confeccionar trajes para las personas mayores. 
Así, al asomar al umbral de la adolescencia, trabajó en una fábrica textil, alternando ese oficio con el canto, hasta que cierto día escuchó la voz del capataz, quien, refiriéndose a su actitud afeminada, le dijo: "Tú no eres un hombre, sino una virgen”, una expresión que desató la risa de sus compañeros y la furia de Hans Christian, quien abandonó el trabajo sin mayores explicaciones.
Una pasión por el teatro
En Odense asistió a algunas representaciones teatrales, las cuales lo motivaron a probar su vida como actor.
Además, el timbre de su voz, su fantasía para improvisar los diálogos y sus movimientos espontáneos  eran recursos a su favor. Él mismo reconoció después que todo lo que escuchaba en sus cantares, en la declamación de sus versos y en los monólogos, lo indujeron a pensar que había nacido para el teatro; allí se haría famoso con un poco de ingenio y otro poco de paciencia.  
Cuando murió su madre de delirium tremens en un asilo de su ciudad natal, Hans Christian se vio obligado a sobrevivir solo. A los 14 años, sin otra propiedad que su prodigiosa fantasía, abandonó su casa en Odense y se mudó a Copenhague, esperanzado en trabajar en algún grupo de teatro. Pero ni bien llegó a la capital, nadie quiso saber de él ni de sus proyectos. Pasó hambre y frío en un gueto, compartiendo su suerte con los más necesitados, hasta que en 1822 conoció a Jonas Collin, quien, convencido del talento de su amigo, decidió ayudarlo en su cometido. Para empezar, le consiguió una beca en la escuela latina de Slagelse, considerando su deficiente destreza en la lectura y escritura.
El joven Hans Christian, golpeado por el mundo capitalino, en trance de bailarín, cantor y actor, se instruyó gracias al respaldo económico de su benefactor. Venció los exámenes de bachillerato a los 23 años y asumió en serio su vocación literaria. Escribió poemas, entretuvo a los niños narrándoles cuentos y, en sus horas libres, recortó siluetas de libros y revistas, para luego pegarlas en unos cuadernos, junto a versos y cuentos breves.
 Escritor de cuentos populares
Hans Christian Andersen modernizó el cuento popular a partir de su mundo existencial y la realidad cotidiana. Él, como todo gran escritor, concedió vida a todo lo que imaginaba, como un niño concede vida a sus juguetes.
En los albores de su vocación literaria, sus cuentos comenzaban de la manera clásica: "Érase una vez... había una vez... hace muchos años”.... Pero después, cuando encontró su propio estilo, usó frases vinculadas con la naturaleza: "...¡Qué frío hacía! Nevaba y comenzaba a oscurecer... ¡Qué hermoso estaba el campo! Era verano...”.
En la extensa producción de Andersen no se encuentran cuentos que hagan reír, sino cuentos que plantean la crueldad y la ternura de un modo sutil. Ahí tenemos El patito feo, cuyo tema, que refleja el fuero interno de su autor, es una suerte de alegoría autobiográfica. 

Los cuentos de Andersen son tristes, a veces demasiado tristes, pero el hondo lirismo de su prosa, más su capacidad para recrear atmósferas de gran intensidad poética, tornan mansamente suave ese dolor que, así depurado, culmina casi siempre en un final feliz, como suelen terminar los cuentos infantiles.
Para Andersen fue difícil separar la leyenda de la historia y la realidad de la fantasía. Él recreó estéticamente los cuentos populares escuchados en su infancia, en las cámaras de tejer, las cosechas de campiña y los barrios del pobrerío. No se limitó a transcribir los cuentos de la tradición oral al estilo de Charles Perrault y los hermanos Grimm, sino que les dio un tratamiento literario para atrapar la atención de los lectores. 
Es digno destacar que, durante mucho tiempo, Andersen estuvo influenciado no sólo por Perrault y los Grimm, sino también por los hermanos Orsted, cuyos trabajos en el campo de las ciencias naturales le sirvieron para asimilar los conceptos: "Det gode, det skönne og det sade” (Lo bueno, lo bello y lo feo).
Obras maestras en el género del cuento
El joven Andersen recogió sus mejores cuentos en el folleto Eventyr i fartalte för barns (Cuentos para los niños). Y, a partir de entonces, no dejó de publicar otros que fueron traducidos a diversos idiomas e ilustrados por artistas de reconocida trayectoria, como es el caso de Wilhem Petersen y Lorens Frolich.
Entre 1835 y 1872 escribió 156 cuentos, casi todos destinados a los niños. Al mismo tiempo, aparte de esta abundante colección de cuentos, que son verdaderas obras maestras en su género, publicó los libros Melodías del corazón, El improvisador, El cuento de mi vida, Líricas, Fantasías y bosquejos y Álbum sin rostros. Todos ellos con un estilo claro y sencillo, al alcance tanto de los niños como de los adultos.
Andersen escribió en sociolectos correspondientes al código lingüístico restringido del proletariado y al código elaborado de la aristocracia. Según sus biógrafos, en el instante de escribir sus vivencias y contradicciones internas, pensaba en el sociolecto que aprendió de su madre y escribía en el sociolecto que se prestó de la aristocracia, un estilo que influyó en varios escritores escandinavos, como August Strindberg y Selma Logerlöf, entre otros. 
Se dice con justa razón que Dinamarca produjo al fénix de los escritores para niños, pues cada vez que Andersen escribía cuentos, tenía presente al niño en su mente. Esto trasluce una carta que le envió a Ingemann, en 1835, en la cual confesó que escribía sus cuentos como si se los contara directamente a los niños, aunque no gustaba tenerlos a su alrededor, probablemente, porque él mismo fue un niño maltratado y desolado, que recurrió a la fantasía para defenderse de su entorno. 
Fama y desventura
Hans Christian Andersen, en principio, escribió más para satisfacer a Jonas Collin que a sus lectores, quizás por eso escribió tantos cuentos dedicados a la familia Collin, los mismos que no vacilaron en despreciarlo por su fealdad física,  desprecio que Andersen volcó con maestría en su cuento El patito feo, en el cual describe su propio destino, ese destino cenicientesco de quien nace entre las clases más bajas y vuela como un cisne hasta los salones de la aristocracia.
Nadie pensó, hasta 1830, que este hombre de nariz prominente y curva, piernas largas, brazos delgados y pasitrote ridículo, llegaría a ser un día el escritor más famoso de la literatura infantil y el príncipe de los escritores para niños. No obstante, jamás dejó de sentir vergüenza de su origen de clase. En junio de 1850, apuntó en su diario: "Un vagabundo miserable estaba en el puerto. Sentí temor de que me reconociera, temor de que me insultara y dijera que era un paria ascendido a una casta superior”. Mas el vagabundo no le dirigió la palabra ni la mirada, pues aparentemente sabía que ese hombre de sombrero alto, abrigo negro, bastón en mano, tuvo siempre delirios de grandeza y la ciega ambición de vivir en la opulencia. 
Su fama, más que darle satisfacciones, le provocaba espasmos. Estaba consciente de que ni el rey ni el Papa se escapaban de sus escritos. Señores y vasallos leían sus cuentos en las calles y las recámaras, mientras en él cundían la soledad y la angustia; una actitud que, contrariamente a lo que muchos se imaginan, no le impedía sentir ganas de compartir su vida con una mujer, así sea por contados minutos. 

Los amores fugaces en su vida
En Francia compró el lecho de una prostituta turca, pero su intención no llegó más allá de la conversación. No le movió ni un pelo durante la noche, pero se enteró por boca de ella cómo se iluminaba Constantinopla en el cumpleaños de Mohamed. Y, tras escuchar esa historia, similar a los relatados por Scheherazade en Las mil y una noches, sintió una huracanada de ternura y lástima en el corazón. La situación de la prostituta le traía reminiscencias del pasado, recordándole a su tía y su abuela, y le provocaba una pena tan grande al saber que la prostituta, en cualquier instante y lugar, se entregaría al primer postor. 
Andersen estuvo varias veces enamorado, y las sensaciones de esos amores platónicos formaron parte de sus cuentos. La última mujer a quien ofreció su amor fue la cantante Jenny Lina, musa que lo inspiró a escribir El ruiseñor. Cuando la cantante se enteró de las pretensiones del poeta, quien vivía aquejado de su fealdad, le envió un espejo de regalo. El poeta enamorado se miró la cara por todos los costados y comprendió el significado del mensaje.
En el ocaso de su vida, su mayor temor era que lo enterraran vivo, ya sea por enemistad o por descuido, por eso dejó recomendado que, el día en que cerrara definitivamente los ojos, le cortaran una vena para comprobar que estaba muerto y que no había peligro de enterrarlo vivo.
¿Era hijo de nobles?
El historiador Jens Jørgensen, rector de la escuela Slagelse de Copenhague, institución en la cual cursó estudios el célebre cuentista danés, publicó la biografía Hans Christian Andersen: una verdadera leyenda, que  provocó una serie de controversias en el ámbito literario de su país. Según los datos que aporta Jørgensen, los padres de Andersen no eran un zapatero y una fregona, como se ha afirmado tradicionalmente, sino el príncipe Christian Fredrik y la baronesa finlandesa Elise Ahlefeldt-Laurvig.
Sin embargo, a pesar de los argumentos esgrimidos por el autor de la biografía, esta tesis ha sido silenciada por la crítica especializada, lo que no impide que Jørgensen tenga algunas pruebas a su favor y se haga varias preguntas: 
¿Por qué Andersen fue bautizado por un cura y no por el vicario como los demás niños pobres de Odense? ¿Por qué era el único niño de su clase que tenía privilegios en la escuela? ¿Por qué el hijo de un zapatero pobre podía ir al castillo de Odense y jugar con el príncipe Frits, quien posteriormente se constituyó en el rey Fredrik VII? ¿Por qué fue becado a la escuela latina de Slagelse? ¿Por qué fue nombrado oficial siendo aún estudiante en Kongens Livkorps, un título militar que sólo se concedía a los hijos de la nobleza? 
Si bien es cierto que estas preguntas pueden tener innumerables respuestas, es cierto también que los datos proporcionados en el libro avalan el análisis del historiador Jørgensen, quien, tras escarbar en documentos no oficiales, llegó a la conclusión de que los verdaderos padres de Andersen fueron el príncipe Christian Fredrik, de 18 años de edad, y la baronesa finlandesa Elise Ahlefeldt-Laurvig, de 16 años de edad, quienes, luego de mantener una relación prematura y secreta, tuvieron un hijo que nació el 1 de abril de 1805, el mismo que, debido a las concepciones morales de la época, fue entregado en calidad de hijo adoptivo a una pareja de zapateros en Odense.
Un cisne de alto vuelo
Aunque se cree que Andersen era hijo de cuna real, su obra fue inspirada por la realidad que rodeó su vida. Como creció en medio de la pobreza, la desolación y las necesidades materiales, era sensible incluso a los dibujos o grabados que representaban niños pobres, motivos que, además de tocarle las fibras íntimas, constituyeron el argumento de varios de sus cuentos. 
Nunca pudo desprenderse de su pasado y de los temas afines a la pobreza, incluso viviendo en medio de la abundancia y siendo ya un escritor reconocido, no era ajeno al sufrimiento de la gente. Por eso su cuento La niña de las cerillas, basado en la pobreza y la desolación de un grabado, que le envió el redactor de un almanaque pidiéndole que se inspirara en él, fue escrito en un ambiente de lujo principesco en Copenhague.
Ya se sabe que Andersen intentó ser bailarín, cantor, actor, dramaturgo y poeta. Pero fracasó porque su destino le señaló otro camino. Él no podía llegar a ser otra cosa que cuentista, un oficio en el cual se elevó como un cisne de vuelo alto, desde cuando publicó su primer volumen de cuentos para niños, en 1835. Desde entonces, gracias a su talento y su dedicación, ha cautivado con sus cuentos a millones de niños alrededor del mundo.



sábado, 4 de abril de 2020

Una novela: Ensenada. Una memoria (Alfaguara)

Después de seis años (2018), se publica una nueva novela de Leopoldo Brizuela (La Plata, 1963). Por el título, Ensenada. Una memoria (Alfaguara), parece que creara una serie con dos novelas anteriores del autor: Inglaterra. Una fábula , por la que mereció el premio Clarín de Novela en 1999, y Lisboa. Un melodrama , de 2010. "No fue algo buscado, pero componen una especie de trilogía de la forma", sugiere el autor platense. Con Una misma noche , su obra anterior, había ganado el premio Alfaguara de Novela en 2012. Esa historia, como otra ficción más breve del escritor ( La locura de Onelli ), está ambientada en La Plata, donde Brizuela vive desde hace muchos años. A partir de 2016, trabaja en la Biblioteca Nacional , donde se ocupa de rastrear y rescatar archivos de escritores argentinos por encargo del director de esa institución, Alberto Manguel . Además, prepara un "Pequeño Walsh ilustrado", suerte de diccionario con imágenes, pequeñas historias y anécdotas de María Elena Walsh.
En Ensenada. Una memoria la acción se desplaza a las orillas del Río de la Plata en tiempos de la llamada "Revolución Libertadora", en septiembre de 1955, cuando el segundo gobierno de Juan Domingo Perón empieza a caer bajo la ofensiva militar. La narración se enfoca en las circunstancias de una familia antiperonista en los cuatro días que cambiaron la política nacional de manera drástica y, sobre todo, en el personaje de una niña que prefiere la compañía de los adultos, en especial la de su tía Beba, a la de los chicos de su edad. Vestida de overol y rápida para escabullirse de los mandatos domésticos, el personaje infantil opera como un prisma de hechos privados y sociales, y la novela, como un radar de voces del pasado recuperadas por la escritura del narrador argentino.
Brizuela vive desde hace varios años en La Plata y trabaja en la Biblioteca Nacional al rescate de archivos de escritores argentinos 
Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo
Portada de la nueva novela del escritor platense

Brizuela vive desde hace varios años en La Plata y trabaja en la Biblioteca Nacional al rescate de archivos de escritores argentinos 

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viernes, 3 de abril de 2020

La berissense

Chacarera

Te canto pago chico
esta gaucha chacarera,
y colorido de hortensias
me dicen que sos costera.

Inmigrante, paisanos,
juntos estamos aquí
cantándole a Berisso
todo el mundo es más feliz.

Que suenen las guitarras
y se escuche este cantar.
En los montes lugareños
el vino ha de madurar.

Estribillo

Bailando chacarera
sin mudanzas me quedé,
zapatéale bien muchacho
dale al bombo no aflojes.

Te bailan en este pago
extranjeros provincianos.
Vos sos la danza alegre
con amor da la mano.

Que canten las escuelas,
siempre te quiero pedir.
Aprendiendo nuestros hijos
jamás nunca has de morir.

Emocionado me siento
cuando escucho tu latir.
Patria grande, pago chico
vivís junto a mi sentir.

Estribillo

Bailando la chacarera
...................................

Letra: El Pampa Carranza
Música: Nadia Jerbes

Fuente: El Pampa Carranza. "Al tranco nomas". Berisso, 2007.


Nadia



Historia de la ciudad de Berisso: Autonomía Municipal

Las tierras de la zona que ocupa actualmente la ciudad de Berisso se encontraban desde 1821 dentro del partido de la Ensenada, dependiendo de ese municipio hasta 1866 cuando pasaron a ser parte de La Plata. En 1885 se dispuso la creación de la Delegación de la Ensenada para integrarla hasta 1919.

Para ese entonces el impulso de la industria de los frigoríficos, la inmigración y el aumento de la actividad comercial había cambiado las características del lugar, por lo que se dispuso la instalación de una Delegación propia, relacionada administrativamente en forma directa con el municipio de La Plata.

La sede de esta Delegación fue cambiando de ubicación con los años, siendo su primer domicilio el de calle Nápoles y Lisboa, y luego el de Montevideo entre Punta Arenas y Perseverancia. En 1937 se propuso la construcción de un edificio sobre avenida Montevideo para culminar con un llamado a licitación y levantar definitivamente la dependencia en Lisboa y Hamburgo.

La idea de una ciudad autónoma iba en aumento por lo que hubo varios intentos y gestiones como las realizadas por los legisladores Walter Elena y el concejal Juan Basal, las que no prosperaron.

El 31 de julio de 1956 se conformó la Comisión Popular Pro Autonomía Municipal. La convocatoria había sido efectuada por la Asociación Amigos de Berisso, invitando a todas las entidades de Bien Público para promover un movimiento Pro-Autonomía.
La primera de las reuniones se llevó a cabo en el local del Centro Comercial e Industrial y Bienes Raíces de Berisso, el que funcionaba en el piso superior del edificio del ex Cine Progreso, de Montevideo y Génova.

De ese encuentro participaron 16 delegados de entidades, entre las encontraban: el Ital Club, Asociación Ucrania Prosvita, Centro de Fomento Barrio Obrero, Centro de Fomento Camoatí, Hogar Bielorruso, Centro de Fomento Villa Banco Constructor, Honor y Patria, Centro de Fomento Tambor de Tacuarí, Bomberos Voluntarios, Centro de Estudiantes y Egresados, Fortín Gaucho, Rotary Club, Centro Comercial, Club Social y Deportivo Vértigo y Biblioteca Aristóbulo del Valle, además de la convocante Asociación Amigos de Berisso.

Desde ese momento se decidió también que en las actas de las asambleas no figurarían nombres propios, sino el de las instituciones representadas.

El trabajo fue arduo y constante, debatiéndose los pasos a seguir en asambleas populares abiertas, que el 3 de abril de 1957 alcanzaron su cometido con el Decreto Ley Nº 4656 de la Provincia de Buenos Aires a cargo del interventor Coronel Emilio Bonecarrere, que dictaminaba la creación del Partido de Berisso, nombre del que fuera fundador de la primera industria local.

El Gobierno de la Provincia de Buenos Aires dictaminó que la Comisión debía elevar una lista con tres postulantes para ser designado Comisionado, por lo que se decidió proponer los nombres de Rafael Ferrer, Luis De Santis y Raúl Filgueira.

El elegido en esa ocasión fue Raúl Filgueira, siendo puesto en funciones el 22 de julio de 1957. Ese mismo año se fijaron en forma provisoria los límites del partido de Berisso, los que recién fueron establecidos definitivamente en 1977.
Las primeras autoridades municipales encabezadas por Filgueira estuvieron integradas en la Secretaría de Hacienda y Gobierno por Roberto Delgado, Secretario Técnico José Núñez, Secretario Administrativo Esteban Duymovich, Director de Sanidad e Higiene Luis Denari, Director de Catastro y Rentas Américo González, Contador Oscar García y Tesorero Román Etcheverry.

También se conformaron comisiones especiales de trabajo, las que funcionaron ad honorem aportando una reconocida tarea. En 1958 fue creado el Consejo de la Comunidad en el que estaban representados las asociaciones de Bien Público con el fin de prestar colaboración al Ejecutivo comunal.

El Comisionado Raúl Filgueira efectuó el 1º de mayo el traspaso de mando al primer intendente electo de la ciudad Edgar Aschieri.

Manifiesto al Pueblo de Berisso

Por aquel entonces los integrantes de la Comisión Popular elaboraron un documento en el que detallaban la conformación de una comisión vecinal con el fin de alcanzar la autonomía de la ciudad y convocaban a las instituciones a sumarse a este movimiento. El texto original decía lo siguiente:

Se hace saber al pueblo que con fecha 31 de julio de 1956 ha quedado constituida la Comisión Popular Pro Autonomía Municipal de Berisso, integrada por representantes habilitados de todas las Instituciones de Bien Público, Centros Culturales, Deportivos, de Fomento y representantes del comercio y la industria local.
Exigimos la Autonomía Municipal, fundamentados por las siguientes razones y para resolver los siguientes problemas:

1) Porque Berisso constituye en la actualidad un gran centro industrial, elaborador de una gran fuente de riqueza para el país. Con 80 mil habitantes, nos sentimos con capacidad para desarrollarnos bajo nuestro propio Gobierno.

2) Porque desde 1871, fecha de su fundación, Berisso se ha desenvuelto y crecido merced al esfuerzo exclusivo de sus pobladores, que lo han dado todo sin recibir nada, huérfanos de todo apoyo oficial orgánico.

3) Porque estuvimos y estamos permanentemente postergados en la realización de las aspiraciones populares y de planes urbanísticos muchas veces reclamados y otras tantas desoídos.

4) Porque los impuestos que todos sus habitantes pagan a la Municipalidad de La Plata, se distraen fuera de la localidad, pues poco o nada vuelve a Berisso en forma de obras, conservación o mejoras edilicias.
5) Porque el estado sanitario de Berisso es deplorable. Una gran población de 80 mil habitantes está desprovista de redes cloacales, con aguas servidas que constituyen focos de infección y contagio y aparejan graves perjuicios a la salud del pueblo. Escasez y en la gran mayoría de casos, carencia absoluta de agua potable, que es elemento primordial de vida.

6) Porque existen zonas densamente pobladas que carecen no sólo de pavimento, sino de los elementales pasos de piedra, lo que unido a la falta de desagües y de focos de luz, tornan las calles intransitables. Las calles pavimentadas no poseen el mínimo de cuidado para su conservación y seguridad de tránsito.
7) Porque los habitantes de Berisso, obreros en su mayoría, empleados, comerciantes, estudiantes, prácticamente no poseen transportes para concurrir a sus lugares habituales de trabajo. Infinidad de obreros deben caminar 10 o 15 cuadras en el barro para llegar a los medios de transporte y entonces viajar en los techos o colgados de los mismos, con graves riesgos para sus vidas.

8) Porque un centro de población de 80 personas carecen de los espacios verdes (plazas, parques, etc) imprescindibles para el desarrollo físico y mental de sus hijos, que realizan sus juegos en la calle o en patios hacinados.

9) Porque deseamos de una vez por todas la solución integral del problema de la vivienda. No más conventillos, no más casas inseguras e insanas, para el logro de una vivienda confortable y humana.

10) Porque constituimos una agrupación humana con vida propia, y TENEMOS el derecho de vivir organizaos municipalmente para ser dentro de la Comunidad, la felicidad de todos y cada uno de nuestros habitantes.
Por todo lo expuesto, y para la conquista de esos derechos que nos pertenecen, la Comisión Popular ha resuelto:
1°) Crear en la población, por todos los medios a su alcance, el estado de conciencia pública propicio para:
2°) Peticionar ante las autoridades, en el momento oportuno, el desmembramiento municipal de Berisso, para inaugurar entonces el Gobierno Comunal Autónomo.

Invitamos al Pueblo a ingresar y adherir a esta Comisión Popular por intermedio de las entidades de Bien Público, por las fuerzas del trabajo y por sus agrupaciones de toda índole.

Vecino de Berisso, lea y difunda este manifiesto. A todos y a cada uno le interesa la Autonomía Municipal.

Comisión Popular Pro Autonomía de Berisso. Agosto 1956.

Representantes comunales de 1919 a 1957

Esteban Solari (01-08-19 / 26-09-30)
Vicente Damonte (01-01-31 / 28-11-34)
Vicente Acuña (30-01-35 / 29-07-43)
Jorge Díaz (01-02-44 / 09-10-47)
Evaristo Anselmino (10-10-47 / 30-04-48)
Miguel Flores (01-01-50 / 30-06-52)
Nicolás Nuccitelli (a cargo) (01-01-53 / 30-04-55)
Ramón Rodríguez (01-05-55 / 30-08-55)
Nicolás Nuccitelli (a cargo) (01-09-55 / 31-10-55)
Pedro Pereyra Etcheverry (01-01-55 / 22-07-57)

Ejecutivos comunales desde el 22 de julio de 1957

Raúl Filgueira (Comisionado) (22-07-57 / 30-04-58)
Edgar Enrique Aschieri (Intendente) (01-5-58 / 12-07-62)
Ing. Héctor Lauri (Comisionado) (13-07-62 / 05-12-62)
Jubel Carlos Botana (Comisionado) (06-07-62 / 27-05-63)
Comodoro Guillermo Espinosa Viale (Comisionado) (28-05-63 / 11-10-63)
Andrés Bruzzone (Intendente) (12-10-63 / 24-07-63)
Cap. de Fragata Santiago Bassani (Comisionado) (25-07-66 / 12-11-72)
Dr. Horacio Urbañski (Comisionado) (13-11-72 / 25-10-73)
Dr. Jorge Matkovic (Intendente) (26-10-73 / 24-03-76)
Cap. de Corbeta Alfredo Fariña (Comisionado) (24-03-76 / 02-06-76)
Comisario Ricardo Cersósimo (Comisionado) (03-06-76 / 08-09-80)
Arq. Roberto Arún (Comisionado) (09-09-80 / 10-12-83)
Ing. Carlos Nazar (Intendente) (10-12-83 / 09-12-87)
Dr. Juan E. Nadeff (Intendente) (10-12-87 / 09-12-91)
Eugenio Juzwa (Intendente) (10-12-91 / 09-12-95)
Néstor Juzwa (Intendente) (10-12-95 / 11-12-03)
Enrique Slezack (Intendente) (11-12-03 / 10-12-15)
Jorge Nedela (Intendente) (11-12-15 a la actualidad)

Fuentes consultadas

"Berisso, datos históricos y otros", de Raúl Filgueira.
"Berisso fotomemoria I y II", de Luis Guruciaga.
Semanario El Mundo de Berisso.

Fuente: http://www.berisso.gov.ar/autonomia-municipal.php




jueves, 2 de abril de 2020

Museo Héroes de Malvinas - Ensenada


Museo Héroes de Malvinas se encuentra ubicado en el predio del 
Fuerte Barragán en la Ciudad vecina de Ensenada

Compartimos el cortometraje filmado en el Museo Héroes de Malvinas de Ensenada sobre  Héroe de la Gesta Malvinense, Néstor Miguel González, vecino de la ciudad de Ensenada.

NO ME OLVIDEN - CORTOMETRAJE
Dirección: Ariel Oyarzabal / Guión: Jorge Garay, Ariel Oyarzabal
Actuación: Jorge Garay, Martín Harrand, Ricardo Marchioni, Darío Enríquez.

Tomas, es un viejo profesor de Historia . Ha recibido un “Talisman” de su padre sobre el final
de su existencia…y unas palabras que no comprendió y que retumban en sus oídos. Una visita
al Museo De Veteranos de Malvinas de Ensenada le hará comprender el gran poder de ese
Talismán. Será su oportunidad para conocer la intimidad de un Héroe de la Gesta Malvinense
vecino de Ensenada: Néstor Miguel González, soldado que ofreció orgulloso su vida en
defensa de la Soberanía Nacional sobre el archipliélago.

https://www.google.com/search?q=cotometraje+no+me+olviden&oq=cotometraje+no+me+olviden&aqs=chrome..69i57j0.10181j0j8&sourceid=chrome&ie=UTF-8


Imágenes del Museo De Veteranos de Malvinas de Ensenada






















Marcha de las Malvinas



Fuente: Youtube.com

https://www.youtube.com/watch?v=egr4CiiNJPE&feature=youtu.be

Guitarras de Curuzú

Marcha de las Malvinas




Fuente: Youtube.com

guitarras

La ciudad cumple 153 años desde su fundación

  Berisso conmemora este lunes su 153° aniversario desde su fundación el 24 de junio de 1871. Esta fecha histórica marca el inicio de la act...